Por Pedro Campos
HAVANA TIMES — La más clara referencia a estimular el trabajo en los lineamientos del VI Congreso se encontrará en el lineamiento 170.
Éste expresa textualmente: “Asegurar que los salarios garanticen que cada cual reciba según su trabajo, que este genere productos y servicios con calidad e incremento de la producción y la productividad y que los ingresos salariales tengan un reflejo efectivo en la satisfacción de las necesidades básicas de los trabajadores y su familia”.
Y hasta él evidencia que su objetivo principal no es ese, ni satisfacer las necesidades de los trabajadores, sino generar “productos y servicios e incrementar la producción y la productividad”.
Los fines y medios se trastocan. Los lineamientos, confiaron el aumento de la producción a medidas tecnocráticas, fundamentalmente. Olvidaron lo más importante: si no hay estímulo al trabajo, no hay aumento en la producción.
Los salarios de los trabajadores, -para no hablar de que el socialismo es el camino a la abolición del trabajo asalariado-, no están en la prioridad de la burocracia.
Ahora, a cuatro años de iniciada la “actualización” se vuelven a aumentar los precios al por menor en las tiendas por divisa, para compensar los déficits económicos del estado, creados por sus propias políticas.
De nuevo, la ineficiencia del sistema estatalista caerá sobre los hombros del pueblo, de los trabajadores.
Por desgracia, el gobierno-partido sigue aferrado a los viejos esquemas dogmáticos neo-estalinistas del trabajo asalariado estatal, la disciplina impuesta, la “planificación” centralizada, el monopolio estatal de los mercados y el sistema político de la “dictadura del proletariado”: el control absoluto por el estado-gobierno-partido de toda la vida política del país.
Todavía nuestros “leninistas” no entienden a Lenin, cuando expresó que el socialismo era el cooperativismo generalizado; ni su marxismo les permitió comprender que la revolución era el cambio en las relaciones de producción, que en las cooperativas estaba el nuevo modo de producción, que el trabajo asalariado era el modo de la existencia del capitalismo y que los trabajadores debían abolirlo y luchar por establecer el trabajo libre asociado y la República Democrática de los trabajadores.
Los precios aumentan y la producción disminuye, a causa –dicen- del aumento de los precios internacionales de los alimentos.
Olvidan que Cuba siempre fue productora-exportadora de alimentos y que toda la filosofía económica del estado centralizador de la propiedad, vida y haciendas de los cubanos, la llevó de gran exportadora a gran importadora de alimentos.
Entonces ¿Dónde está el problema, en los precios internacionales de los alimentos o en la filosofía y las políticas económicas?
Siga la burocracia con sus políticas estadocéntricas y olvidándose del estimulo al trabajo, que el trabajo va a terminar olvidándose de ella y, después, no le echen la culpa al imperialismo, y a la “contrarrevolución” restauradora del capitalismo, que ya cuesta trabajo identificar, dónde está.
Si no saben hacer socialismo, déjenlo a los trabajadores.







Muy bueno!